¿Y SI BACHILLERATO NO FUERA SOLO UNA META SINO UN VIAJE CON SENTIDO?
En un momento clave para el sistema educativo, marcado por la necesidad de ir más allá de los contenidos y responder a una sociedad cambiante, surge el Modelo de Bachillerato NCA de las obras educativas La Salle. Una propuesta que coloca al alumno en el centro del escenario, no como espectador, sino como protagonista absoluto de su propio aprendizaje. No solo nos importa lo que se aprende, sino quién aprende, cómo se siente y hacia dónde quiere caminar, porque entendemos que educar hoy implica acompañar a la persona y prepararla para un mundo incierto, diverso y en constante transformación.
Este nuevo modelo de bachillerato comenzó a tomar forma en enero de 2023 y, desde entonces, la figura del conductor de bachillerato desempeña un papel clave como motor y brújula del cambio pedagógico. Su misión es impulsar a los equipos docentes a convertirse en auténticos arquitectos del aprendizaje, capaces de diseñar espacios, tiempos y experiencias que conectan con la realidad actual y con un alumnado que demanda algo más que clases magistrales y exámenes finales.
El Bachillerato NCA se construye a partir de una estructura modular que combina seminarios (saber), talleres para crecer como persona (saber ser) y un proyecto conectado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (saber hacer). Todo ello se enmarca en momentos de acogida y cierre que marcan el pulso del curso: se empieza con propósito y se termina celebrando, porque aprender también es reconocer el camino recorrido.
Pero el verdadero corazón del modelo late en su objetivo principal: ayudar a cada joven a diseñar un proyecto personal de vida, con valores, criterio y sentido. La Prueba de acceso a la Universidad sigue ahí, como una meta necesaria, pero ya no es el único horizonte. NCA quiere ser un puente hacia el futuro, ofreciendo herramientas de autoconocimiento y orientación para que cada estudiante decida no solo qué estudiar, sino qué tipo de persona quiere llegar a ser.
Lejos de ser un modelo cerrado, el Bachillerato NCA se concibe como una propuesta viva y en evolución, capaz de adaptarse a los retos que aún están por venir. La innovación, la flexibilidad y el acompañamiento personal marcan un camino que sigue construyéndose cada curso, con la mirada puesta en el futuro del alumnado y de la propia educación. Porque el Bachillerato NCA no es un punto de llegada, sino el inicio de algo mayor: una forma distinta de entender el aprendizaje que invita a preguntarse, con ilusión y compromiso, cómo será la escuela que estamos creando hoy para el mundo de mañana.
Mª José Garri Jerez, Equipo Confianza NCA Bachillerato